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Entrenar con el músculo fatigado: ¿Es bueno o malo? – Ignifits

Entrenar con el musculo fatigado es una decisión personal que debe tomarse en base al nivel de cansancio que se tenga. Saber discernir cuando el dolor es producto solo del cansancio o si involucra algo más, es esencial para mantener un correcto rendimiento y evitar lesiones.

Cuando realizamos algún tipo de actividad física por lo general tendemos a experimentar cierto nivel de fatiga durante los entrenamientos o después de haber finalizado la actividad. Esto genera dolores musculares debido al desgarre de los tejidos de esa zona, por la tensión a la cual sometemos nuestro cuerpo durante la ejecución de los ejercicios. Por ello es obligatorio descansar para que nuestro organismo repare y forme nuevos tejidos, aumentando así tanto el tamaño como la fuerza de la masa muscular. La sistensis de proteína influye en el desarrollo del músculo (el cuerpo genera nuevas proteínas por medio de distintos aminoácidos esenciales), este proceso se activa entre 36 a 48 horas; por lo tanto podemos regresar al entrenamiento luego de ese lapso de tiempo (todo dependerá de la intensidad de los ejercicios)

Es necesario que sepamos diferenciar si lo que padecemos es un simple cansancio, dolor en los músculos, dolor por desgaste o por una lesión. ¿Cómo tratar de diferenciarlo? Si sentimos una molestia leve que nos permita realizar actividades sencillas, entonces es una molestia producida por el trabajo muscular; si sucede lo contrario y el dolor es más intenso de lo habitual, entonces es necesario acudir a un especialista de salud que nos oriente sobre el tratamiento adecuado a seguir para aliviar las molestias. Ignorar los dolores musculares intensos y continuar con los entrenamientos solo puede causarnos una lesión mayor. Lo más aconsejable es descansar de forma adecuada luego de cada actividad física.
 

¿QUÉ SUCEDE SI SOBRE ENTRENAMOS?

 
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Cuando sentimos mucha fatiga y realizamos una actividad física estando cansados, podemos ejecutar de forma errónea los ejercicios, es decir, nuestros movimientos no serán los más precisos y adecuados, lo que genera una técnica incorrecta donde involucramos músculos que no deberían utilizarse durante esa actividad. El sobre entrenamiento puede conllevar a lesiones innecesarias al mantener nuestro cuerpo en una posición inadecuada.

Estaríamos ejercitando el cuerpo de una forma poco efectiva, dejando de lograr los objetivos que perseguimos y disminuyendo nuestro rendimiento. Al presionar de forma excesiva nuestros músculos, perdemos la capacidad de recuperarnos rápidamente; cuando un músculo es incapaz de recuperarse pierde la fuerza, además también podemos caer en depresión y sufrir daños neuromusculares de forma permanente.

Si durante la sesión de entrenamiento sentimos un dolor muscular fuerte y repentino, puede deberse a un desgarro en el músculo por haberlo forzado más allá de su capacidad. En estos casos, debemos detener la actividad y acudir a un especialista en salud de forma inmediata.
 

CALENTAR, ESTIRAR Y DESCANSAR: TRES GRANDES ALIADOS

 
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Siempre debemos realizar unos minutos de calentamiento para poder preparar al cuerpo a nivel general para desarrollar la actividad física de forma adecuada. Igualmente al finalizar la rutina, debemos tomarnos un tiempo para estirar todos los músculos, de esta forma nos relajamos tanto a nivel físico como mental, y evitamos sufrir algún tipo de lesión.

Es importante recordar que cuando se ejercita un grupo muscular principal, también indirectamente se ejercitan otros músculos en menor medida. Así pues, cuando se trabaja la espalda, indirectamente se ven implicados los bíceps así como los antebrazos. En el caso de los pectorales, estos involucran a los tríceps y los hombros. Al ejercitar los bíceps también se trabajan en menor medida los antebrazos. Ejercitar los hombros involucra los antebrazos así como el trapecio. Algunos ejercicios para entrenar las piernas como las sentadillas o las zancadas, activan también los glúteos, los lumbares, los antebrazos y los trapecios.

Si los dolores musculares son leves, entonces lo ideal sería dejar descansar esa zona del cuerpo un par de días y ejercitar otro grupo muscular distinto, de esta forma podremos continuar con el entrenamiento a la par de permitir que esa parte de nuestro cuerpo que sufre dolor se recupere. Para evitar un fuerte dolor muscular podemos descansar un minuto entre un ejercicio y otro. Otra buena opción es realizar ejercicios de resistencia de baja intensidad así como cardiovasculares (caminar).
 

ALGUNAS RECOMENDACIONES


Sin importar que clase de ejercicio decidamos poner en práctica, la alimentación es un factor clave para poder cumplir nuestros objetivos. Es importante mantener una dieta sana y balanceada para poder rendir durante los entrenamientos.

Al terminar la actividad, es recomendable consumir alimentos ricos en carbohidratos y proteínas para ayudar a nuestro cuerpo a regenerar así como formar nuevo tejido muscular.

Lo ideal es tener una planificación variada durante la semana, por ejemplo: un día podemos ejecutar entrenamientos fuertes, al día siguiente podemos hacer ejercicios regenerativos, alternando las actividades con días de descanso. Así estaremos distribuyendo el impacto de los ejercicios evitando que nuestros músculos se agoten en exceso.

Es recomendable elevar los niveles de dificultad en los ejercicios paulatinamente, de esta forma nuestro cuerpo se irá adaptando a los cambios y evitaremos sufrir lesiones.

Para recuperarse los músculos tardan aproximadamente entre 48 a 72 horas aproximadamente dependiendo de la zona del cuerpo. Así por ejemplo, grupos musculares pequeños como los abdominales, los trapecios, los antebrazos, los bíceps, los tríceps, los glúteos y los gemelos, es recomendable permitir que descansen por 48 horas antes de entrenarlos de nuevo. Grupos musculares de mayor tamaño como los hombros, la espalda, los femorales, los pectorales y los cuádriceps, tienen un tiempo de recuperación de 72 horas.

 
Descansar va más allá de mantener unos niveles adecuados de rendimiento así como de recuperación, trae como consecuencia un impacto positivo en todos los aspectos de la vida, como indica el Dr. Fernando Sarráis “Descansar supone calidad de vida porque combate el estrés y la tensión…El esfuerzo se acompaña de tensión y la tensión produce un desgaste fisico y psiquico”.

En suma, entrenar con los músculos fatigados es una decisión que se debe tomar en base al nivel de cansancio así como la molestia o dolor muscular que padezcamos. Es importante no exceder el límite que nos marca el cuerpo y alternar nuestra rutina de ejercicios con periodos de descanso. De esta forma permitiremos que el musculo se regenere y crezca, evitando también sufrir algún tipo de lesión. Si la molestia que sentimos es muy intensa, entonces lo más adecuado es visitar a un especialista en salud que nos oriente. Una correcta alimentación también es vital para poder lograr tener un cuerpo en forma así como obtener la energía necesaria para continuar todas nuestras actividades.

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