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¿La Proteína se Convierte en Grasa?

¿Será posible que la proteína se convierta en grasa si la ingerimos en exceso? Ciertamente todo en exceso es malo, y cuando el cuerpo no lo desecha, termina por acumularse en forma de grasa. Sin embargo, no todos los macronutrientes se comportan de la misma forma

¿Alguna vez te has preguntado si el consumo excesivo de proteína puede llegar a transformarse en grasa? Parece poco probable que de forma consciente nos excedamos en nuestra ingesta diaria de proteína. Por otro lado, es innegable que todo en exceso es malo, y que el cuerpo termina almacenando la energía que no consume en ese instante para otro momento, lo que sin lugar a dudas se traduce como un aumento de peso.
 
Sin embargo, el proceso para absorber y utilizar las proteínas no es igual al que se lleva acabo con los hidratos de carbono o las grasas. Esa idea errónea de que consumir mucha proteína puede generar tejido adiposo es una información que ha quedado obsoleta en el tiempo, pues los avances de la ciencia han brindado luz a esta interrogante.
 

EL CUERPO NO USA IGUAL LA PROTEÍNA QUE LA GRASA

 
Las palabras claves para entender cómo utiliza el cuerpo los alimentos que consumimos es absorción y utilización, pues para que podamos utilizar las proteínas, los carbohidratos o las grasas, nuestro cuerpo primero tiene que absorberlos para luego descomponerlos en otros elementos.
 
Una de las maneras en que se almacena la grasa es en forma de triglicéridos, este proceso se lleva a cabo en el intestino delgado; mientras que los carbohidratos son almacenados en el hígado en forma de glucógeno. Sin embargo, las proteínas no siguen el mismo comportamiento, pues si bien es cierto que estas también son absorbidas en el intestino delgado, y se dé el caso (muy improbable) de existir un exceso de proteínas, nuestro cuerpo las descompone en otros elementos (es decir, se realiza un proceso de oxidación de esos aminoácidos). No las reserva para otro momento, pues las utiliza en varios procesos (como fuente de energía, en la construcción de masa magra, entre otros). Luego de que todos esos procesos se llevan a cabo y todavía quede proteína en nuestro cuerpo, esta es desechada de forma natural por medio de la orina y las heces.
 
En el caso de que ocurra lo contrario, de que nuestro cuerpo no obtenga la proteína que necesita para realizar todas sus funciones, las comenzará a obtener de sí mismo, es decir, la extraerá de los propios músculos.
 
usos de la proteina
 

LO QUE DICEN LAS INVESTIGACIONES

 
La respuesta sobre el papel que cumple la proteína en nuestro organismo cuando excedemos su consumo o por el contrario, no ingerimos las suficientes, se halla en una investigación realizada por el Doctor George Bray junto con varios colaboradores, donde estudiaron lo que sucedía en nuestro cuerpo cuando se mantenía una alimentación baja, mediana y alta en proteína, y cómo esta afectaba el peso, el consumo de energía así como la composición corporal.
 
En dicha investigación participaron personas de ambos sexos, en edades comprendidas entre los 18 y los 35 años, las cuales poseían un peso estable, con una masa corporal que oscilaba entre 19 y 30. Lo primero que hicieron fue someterlos a todos a una dieta firme durante unos pocos días, luego los dividieron en tres grupos: El primero tuvo una alimentación baja en proteínas (5%), el segundo un consumo normal (15%) y el tercero una dieta con exceso de proteína (25%).
 
Los resultados arrojaron que en el grupo con la dieta baja en proteínas el aumento de peso fue menor en comparación con los otros dos grupos. Por otro lado, la grasa corporal se elevó en los tres grupos de forma similar. El gasto de energía en reposo así como la cantidad de masa magra no aumento en la dieta baja en proteína, pero si en la dieta normal y en los que consumieron altas cantidades de proteína. De dicho estudio podemos concluir que las proteínas nada tienen que ver con el aumento de la grasa en el cuerpo, pero si con el incremento de la masa magra y por consiguiente con un mayor uso de energía.
 
investigaciones sobre proteina
 

LOS ACOMPAÑANTES DE LAS PROTEÍNAS SON LOS CULPABLES

 
La proteína en si misma no parece ser la culpable de que subamos o no de peso. El problema radica en el tipo de proteína que ingiramos y los acompañantes que le demos a esa proteína. Por ejemplo, la proteína de origen vegetal contiene menos grasas si las comparamos con las proteínas de origen animal.
 
El consumo excesivo de proteína animal si trae consecuencias negativas a nuestro cuerpo, pues muchas contienen grasas saturadas que aumentan los niveles de colesterol en la sangre, lo que termina causando enfermedades cardiovasculares. Si ya padecemos una enfermedad preexisten en el hígado, consumir más proteína de la que debemos terminará de empeorar esa condición, pues el hígado se verá forzado a trabajar más para poder eliminar las sustancias toxicas que se acumulan en nuestro organismo.
 
Aunque parezca contradictorio, llevar una dieta adecuada en proteínas solo va a generar más masa magra, en cambio si la dieta es baja, tendremos menos músculos y por consiguiente gastaremos menos energía en su mantenimiento.
 
Es decir, que mantener dietas bajas en proteína podría traer como consecuencia la pérdida de masa magra. Si bien es cierto que los carbohidratos son una fuente rápida de energía, lo ideal es consumir aquellos que contengan fibra (como las frutas, las verduras o las legumbres), de esta forma nuestro cuerpo tardará más en procesar los alimentos, lo que nos brindará una mayor sensación de saciedad y podamos aprovechar mejor la energía que obtengamos de dicha comida. Aunque no podemos negar que las proteínas también son una fuente de energía mucho más saludables, y también aportan una mayor sensación de saciedad.
 
acompañantes de la proteina
 
Ya sabemos que comer mucha proteína en sí misma no hará que engordemos, más bien puede ser un gran aliado a la hora de ganar masa muscular, siempre y cuando sean proteínas con bajos niveles de grasa. ¿Pero quién puede durar semanas consumiendo una gran cantidad de proteínas? No parece tener mucha lógica. Lo que sí puede afectar nuestro peso son los otros componentes de nuestra alimentación, es decir, los carbohidratos y las grasas. Por eso lo ideal es evitar los excesos, llevar una dieta saludable y balanceada junto con un entrenamiento frecuente, para así quemar todas las calorías que no necesitemos.

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