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Los Minerales: Un Mundo Olvidado – Ignifits

Los minerales son elementos o sustancias inorgánicas consideradas como esenciales para el ser humano y por ello debemos integrarlos a nuestro cuerpo a través de la alimentación

Todos sabemos que para mantener un cuerpo saludable es indispensable practicar actividades físicas frecuentemente, así como acompañar dichas actividades con una alimentación balanceada. Sin embargo, el tema de la alimentación es muy amplio, quizás no tengas ni la más mínima idea de por dónde comenzar, por eso te invitamos a conocer los minerales, en dónde puedes encontrarlos y qué beneficios aportan. ¿Estás listo para ampliar tus hábitos alimenticios? ¡Comencemos!
 
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Los minerales son elementos o sustancias inorgánicas, que podemos encontrar en la naturaleza, no solo en rocas y metales, sino también a través de los vegetales y los animales, pues estos los absorben de la tierra. Son considerados como esenciales para el ser humano y por ello debemos integrarlos a nuestro cuerpo a través de la alimentación.
 

Tipos de minerales

Los minerales son tan trascendentales como las vitaminas. Se clasifican según las cantidades que requiere el organismo de cada uno. En el caso de los macrominerales o también llamados minerales mayores, el cuerpo requiere grandes cantidades, estos están compuestos por:

Calcio: Interviene en la coagulación de la sangre y en el mantenimiento de los dientes así como los huesos. Alimentos que lo contienen: Las sardinas, el brócoli, los lácteos y sus derivados.

Fósforo: Al igual que el calcio, participa en la formación y el mantenimiento de los dientes y los huesos. Alimentos que lo contienen: La leche, la carne o el pescado.

Potasio: Es la responsable de regular el agua en el interior de las células y fuera de ellas. Alimentos que lo contienen: El plátano, el mango, las espinacas y las naranjas.

Azufre: Interviene en el metabolismo de las grasas y contribuye a una correcta oxigenación en la zona del cerebro. Alimentos que lo contienen: Los huevos, el pescado, la leche, las carnes.

Sodio: Equilibra los líquidos en el cuerpo, contribuye en las actividades que realizan los huesos y los músculos. Alimentos que lo contienen: La sal, las aceitunas y los productos procesados.

Cloro: Al igual que el sodio y el potasio, interviene en el mantenimiento de los líquidos en el organismo. Alimentos que lo contienen: La sal, las algas marinas, la lechuga.

Magnesio: Contribuye a la producción del tejido corporal. Alimentos que lo contienen: Los frutos secos, los cereales, las espinacas.

 
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Por su parte, los oligoelementos o los minerales traza, son requeridos por el organismo en pequeñas porciones. Entre ellos encontramos:

    • Hierro: Intervienen en el transporte del oxígeno por el organismo. Alimentos que lo contienen: Carnes rojas, pescado, nueces, espinacas.
    • Flúor: Ayuda en la formación de los huesos así como el esmalte de los dientes. Alimentos que lo contienen: Pescado, cebolla, espinaca, mariscos.
    • Yodo: Regula las funciones de la hormona tiroidea. Alimentos que lo contienen: El atún, los productos lácteos, la sal.
    • Zinc: Coadyuva en el correcto funcionamiento del sistema inmune. Alimentos que lo contienen: Carne de cerdo, huevos, mariscos.
    • Cobre: Intervienen en el desarrollo de los glóbulos rojos. Alimentos que lo contienen: Mariscos, hígado, chocolate.
    • Selenio: Aporta las enzimas antioxidantes que permiten controlar el desarrollo de las células cancerosas. Alimentos que lo contienen: Carne, mariscos, cereales.
    • Manganeso: Regula el funcionamiento de ciertas hormonas y el desarrollo de los huesos. Alimentos que lo contienen: La yema de los huevos, la zanahoria, la batata.

 
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Ni mucho, ni poco: Lo justo.

 
En el caso de los minerales mayores, se necesita consumir aproximadamente 100 miligramos al día para reponer las pérdidas que se producen naturalmente. Mientras que para los minerales traza se requieren menos de 100 miligramos al día para reponerlos.

Es muy improbable sufrir una deficiencia en minerales como el fósforo, el magnesio, el azufre, el manganeso o el flúor, ya que se encuentran presentes en muchos de los alimentos que consumimos a diario. Sin embargo, cuando no se consume suficiente calcio los huesos no crecen fuertes y puede producirse una osteoporosis. Cuando el cuerpo no tiene suficiente hierro, no transporta de manera adecuada el oxígeno en la sangre, esto trae como consecuencia debilidad y cansancio. La falta zinc produce pérdida de apetito y debilita el sistema inmunológico. La glándula tiroidea se ve afectada por la carencia de yodo, causando su agrandamiento. Sufrir dolores musculares puede ser causado por un déficit de selenio.

Si nos vamos al lado contrario, el consumo excesivo de calcio produce estreñimiento y gases. El fósforo disminuye las reservas de calcio en el cuerpo. El magnesio causa debilidad muscular. El sistema inmune se ve afectado si se consume dosis excesivas de zinc. La tiroides aumenta igualmente su tamaño si se produce una sobredosis de yodo. Elevadas dosis de selenio conllevan a sufrir de fatiga o dolor abdominal.

En suma, los minerales son tan importantes para nuestro organismo como las proteínas , las grasas o los carbohidratos. Cumplen una función reguladora en procesos tan diversos como la formación de los huesos o la producción de hormonas. A pesar de que los minerales no cumplen ninguna función energética, y no aportan ninguna caloría, es importante incluirlos en nuestra dieta diaria para mantener un cuerpo saludable y una vida sana.

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